Óxido en el alma

Óxido en el alma

Somos còmo esas dos cadenas, oxidadas por la vida, atacada por los elementos pero aùn unidas por ese candado de hijos, recuerdos, risas y làgrimas, cuidando de resistir a lo que venga pero sin saber porque. La llave de la libertad se perdiò hace mucho…y ni siquiera se desea recordar dònde està…

Textos: Bett Gonzalez Casasola

Fotos: Alberto de Haro

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17 comentarios sobre “Óxido en el alma

  1. Estamos hablando de un término enciclopédico, ¿verdad? ¿O es el amor ciclópeo que no se corresponde con ninguna degeneración porque el oxido no tiene cabida en su pecho? El verdadero amor es una encrucijada insalvable para algunos espíritus (algo parecido al humo de una intuición).

  2. Honra lo entiendo como esa exclusividad que elegimos en nombre de alguién, un respeto no pedido pero si otorgado. El verdadero amor es una mezcla de sentimientos y sensaciones ilógicos que nos hace querer a alguién, solo a una persona, un alma y no a otra. Al menos, eso es lo que siento.

  3. En el nombre de esa misma “ilógica” ese amor puro desconoce la deshonra y la honra. Entiendo lo que quieres decir y lo comparto (yo me estaba refiriendo a la honra como formalismo de carácter social, por eso no llegábamos a un pleno entendimiento). Pienso que el amor está por encima del bien y del mal, y de los caprichos y normas sociales; pero, muchas veces, más allá de la ambigüedad de las palabras y la “virtud” (navegando en sus propia acepción).

  4. Comparto contigo que el amor en si no atiende ni entiende de reglas y formalismos. En cierta forma creo que hasta es destructor, porque su aparición significa en las vidas un sismo del que emerge alguién nuevo. Y no entiende de razones, lo cual nos convierte a veces en verdaderos tontos.

  5. Unos amantes higiénicos e higienizados no siempre es lo más recomendable, el amor tiene que ensuciar un poco para dejar huella, tiene que tener un cierto grado de torpeza para ser sincero. Estúpidos y limpios tampoco me parece la peor de las recetas, pues el amor se abona a la insensatez.

  6. El amor pulcro se estudia en las academias de modales que buscan la entereza y el refinamiento “espiritual”, de tal forma que este se convierte en un acto de la razón y la belleza en un acto de hipocresía distendida. Es bueno cierto grado de cortesía; pero para el amante que la utiliza desmesuradamente, amar es lo mismo que descorchar una botella de champán con distinción y servirla en la copa con moderación, sin que se derrame una gota del líquido elemento; mientras se distingue y ornamenta con un discurso protocolario, la mujer permanece en el mesado como un recipiente tedioso.

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