Soledad y muerte

Soledad y muerte

El hombre caminaba envuelto en su capa, el sombrero metido hasta los ojos. Las callejuelas oscuras apenas clareadas por el sol del amanecer le hacían sentir temor a lo que podía suceder. De un portal, dos le salieron espadas en ristre, y sin mediar palabra lo atacaron, dándole uno la estocada mortal. Mientras se apoyaba en la pared, le quitaron lo poco que llevaba y salieron a la carrera. Se aferró al llamador con la mano ensangrentada. Hasta que la vida lo abandonó, los golpes resonaron en la calle y la casona, estériles y vacíos. Nadie acudió, y unos perros a lo lejos ladraron a muerto, mientras sus ojos vacíos de vida se perdían en el amanecer infinito y azul.

Textos: Bett Gonzalez Casasola

Fotos: Alberto de Haro

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6 comentarios sobre “Soledad y muerte

  1. Lo común y lo diario nunca ha carecido de emoción; aunque, lamentablemente, hemos perdido parte de nuestra capacidad de sorpresa. Para eso están las personas como tú: para descubrirnos y salvaguardar la belleza insospechada que nace en cada momento.

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