Dentro de la muralla

Dentro de la muralla

A veces, solo a veces abro la puerta del sentimiento. Con los años nos volvemos cuidadosos, perceptivos, intentamos elegir a quién y cuando le brindamos esa parte íntima y muy nuestra . Nos convertimos en hábiles artesanos constructores de murallas infranqueables, en cerrajeros de corazones que no dejan pasar la luz del amor salvo por las pequeñas filtraciones que permitimos a regañadientes. Nos tomamos tanto trabajo para evitarnos sufrimientos que un dia descubrimos que nos hemos convertido en carceleros de nosotros mismos.

Textos: Bett Gonzalez Casasola

Fotos: Alberto de Haro

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Simplicidad

Simplicidad

Cuando salí aquella tarde del campo de mi adolescencia no sabía que iba a tardar tanto en volver. Me fui sin pensar en ello, sin registrar el aroma a hierba, sin grabar en mi mente el azul de los cielos de ese lugar que encerraba algo de mi historia. Los años me enseñaron a cuidar cada recuerdo, a añorar esa vuelta que la vida no permitía. El dia que lo logré sentí que volvía a ser un poco aquel que fui pero con una mochila más cargada. A veces salir a ser mayor da menos que lo que quita. Y caminando por el sendero sonreí pensando en que poco se necesita para ser feliz.

Textos: Bett Gonzalez Casasola

Fotos: Juanjo Alonso

Dolor

Dolor

Nadie sabe cuando traspone por última vez la puerta para ya nunca más volver. La partida final puede estar cualquier tarde, cualquier dia y ya no habrá mañanas ni noches, ni dias de gloria. Un azar impío recorta la vida, arranca de cuajo la alegría y torna de oscuridad al sol, y todo cambia. No me preguntes que Dios ni que ángel marca el fatal designio, solo sucede y la pena todo lo cubre con su terrible manto, ensombreciendo almas, corazones y vidas, que se tuercen sin poder volver el tiempo atrás.

Textos: Bett Gonzalez Casasola

Fotos: Alberto de Haro

El grito

El grito

No sirve mi sufrimiento si no me escuchas, lo sé.  Acaso ves mis muecas de dolor cuando eliges mirar hacia otro lado?  No quieres entender que tu pasividad y poco (o ningún) amor me duele tanto como si una helada daga se clavara cuando me miras sin ningún sentimiento, no quieres aceptar que el silencio es normalmente la única nota que ponemos en este pentagrama de los dos, en esta melodía que un dia sonó agradable y que hoy es un chirrido sin ritmo ni cadencia.
Cierro los ojos cuando prefiero no ver tu cambio, la mutación de ti, me asombra el abismo que existe entre la persona a la que quise y la que el espejo de la vida me devuelve últimamente.
Seguiré gritando con esta mudez que me ha invadido…quiero creer que un dia podré vomitar las palabras sin sonido que voy guardando, quiero pensar que un dia saltaré la valla del miedo  para encontrar el mundo que hoy no me animo a descubrir, un mundo que vislumbro pero por alguna extraña razón no me permito. A veces todos atesoramos en nuestro interior promesas que nos ayudan a vivir, a veces los gritos los escuchan solo aquellos que funcionan en nuestra frecuencia,  seres que tienen la piel sensible. Y también el alma.

Textos: Bett Gonzalez Casasola

Fotos: Alberto de Haro