Pasará, pasará pero el daño quedará…

Se supone que la Pandemia pasará pronto…o al menos bajará su afectación sobre la población…según se mire…según se analice.

Se enfermaron algunos, se murieron otros, perdieron el empleo tantos, cambió la vida de muchos. Un sablazo veloz, un golpe en vidas, bolsillos…y así sin anestesia cambió el mundo.

Y pasó. Lo que nadie esperaba pasó.

Pero ahora nos cambió el eje de pensamientos y evaluación de futuro:  ¿que pasa si algo así vuelve a pasar? ¿Como enfocamos la vida de aquí en más? ¿Son necesarios los cambios para preservar nuestra vida?

Preguntas, interrogantes, la aguja de nuestro sentido común, de nuestros conocimientos de la vida se ha movido, y las certezas son menos ciertas.

El mundo, nuestro mundo conocido no es tan seguro, lo que era no es más así, ahora es un lugar diferente, casi desconocido.

Y hay que seguir viviendo. Hay que seguir la vida, aún si no sabes las reglas del nuevo juego.

Textos: Bett G.C.

Inútiles bombas

Una ironía del destino: tanto dinero gastado en armas que no se destinó a salvar vidas. Los líderes mundiales, los países que imaginaron guerras sangrientas y potentes no pensaron jamás que un virus iba a ser más letal, o sí lo pensaron pero jamás se les ocurrió que iba a pasar sin que ellos lo lanzaran.

Y así, en hangares, silos subterráneos, plataformas de lanzamiento, bombas, misiles y todo tipo de artilugio bélico duerme su sueño frío y helado de metal sin servir para nada.

¿Cuando entenderá la raza humana que las bombas son inútiles? ¿Cuando comprenderán que la vida es tan frágil que basta un bicho invisible al ojo humano para atacar nuestros pulmones y morir sin aire? Porque este bicho es democrático: para matar no mira bolsillos o cuenta de bancos, barrios pobres o mansiones. Mata por igual.

La guerra hoy no es noticia. La guerra suena hasta estúpida cuando uno escucha la cifra de muertos diarios, anónimos, terriblemente anónimos que se fueron de este mundo sin querer irse, luchando solo por respirar.

Ojalá  los políticos comiencen a pensar en que la buena salud de los ciudadanos es mejor negocio que la guerra, que puede haber más muertos en el hospital zonal cercano que en un país lejano, que los ejércitos al fin terminaron sirviendo para limpiar residencias de ancianos, terminales de omnibus y calles.

Una bomba no ayuda a respirar. Un misil no salva vidas.

Textos: Bett G.C.

Foto: Google

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Un virus en el sistema

Al igual que en una computadora, un virus se ha introducido en el sistema capitalista. Fue afectando de a poco cada estamento, paralizando e inutilizando funciones, poniendo en jaque la totalidad de la sociedad.

Parece pensado y creado con toda intención para que visibilice las debilidades, para dejar en claro que la salud y la Sanidad estaban abandonados, que el cuidado de ancianos es una estructura débil como ellos, que la Educación del siglo veintiuno no está digitalizada, que las empresas nunca pensaron en tener un sistema de respaldo de teletrabajo…Entre tantas desnudeces que estos pocos días han dejado en claro.

Y la pobreza…Las redes sociales comunican lo que les pasa a los ciudadanos. Cada uno tiene acceso a contar sus necesidades, a mostrar sus rebeliones, sus situaciones límites. La red da libertad y no permite que los gobiernos tapen situaciones, que maquillen lo que sucede a pie de calle.

¿Acaso las redes sociales modificaron a la Democracia? ¿Tienen los gobiernos que demostrar mayor sensibilidad con los ciudadanos porque la opinión pública tiene en sus manos esa poderosa arma?

Mientras que cada día se va escribiendo la historia de la Pandemia en este mundo globalizado, se lucha para erradicar el virus que socava a la política. ¿Cómo juzgarán a los gobernantes a quiénes les tocó capitanear este barco en medio de la tormenta perfecta? ¿La sociedad emergerá más solidaria o más rebelde? ¿Que mirada acerca del gasto social tendrán los ciudadanos? ¿Los que viven en la comunidad europea, seguirán percibiendo que es tan útil pertenecer a un conglomerado de países que no estuvieron solidariamente presentes en la hora crítica? ¿Y los países más débiles económicamente, con que dinero absorberán la enorme deuda fiscal que quedará luego de la extraordinaria ayuda social que tiene que brindar?

Incógnitas, es el momento en que el futuro se torna incierto, no solo en lo económico. ¿Cuáles serán los criterios para abrirle la puerta a la ciudadanía? ¿Cómo sabremos que el virus no provocará rebrotes cuando ello suceda? ¿Cuantos meses tendremos que seguir con las medidas de seguridad?

Y mientras las dudas sobre el futuro nos acucian, las deudas golpean las puertas de muchas casas, y las cuentas de banco rechinan sordamente. Un mar de ciudadanos pacientes pero humildes, trabajadores paralizados, se preguntan como llenarán la heladera la semana que viene.

El virus en el sistema también los paralizó. Pero ellos no son un programa, son humanos.

Textos: Bett G.C.

Fotos: La web

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El sacrificio

El virus está desnudando un capitalismo por demás salvaje. Los gobiernos, empujados por los dueños del dinero se ven acorralados entre la espada del capital anhelante de seguir ganando y las necesidades de los ciudadanos.

Es entonces que se plantea la siguiente cuestión: ¿ Cómo salvar a la población y que la rueda de la economía siga girando? ¿Es eso posible?. Esta situación impone detener las actividades, impone dejar de producir lo que no sea de primera necesidad, impone que el circo de las inversiones y sus mercados emergentes, de futuros y de acciones deje de tener sentido. Al menos de momento.

El mundo no será el mismo. Los viejos esquemas dejaron de funcionar, hoy mismo las estructuras económicas tambalean porque nadie estaba preparado para afrontar una sociedad con necesidades pero sin dinero y el concepto de la política, del liderazgo del gobierno, de la toma de decisiones ,se ve golpeado por una realidad que no permite errores, porque no hay margen para ellos: la vida, la muerte, el hambre son los resultados.

El virus comienza a desnudar la miseria. La sociedad capitalista vive del pedaleo infinito de una sociedad que sale cada día a ganarse la diaria, a pagar como se pueda, a comer como alcance. Y el virus detuvo la bicicleta.

Claro que hay gente preparada para pasar este y varios inviernos víricos más, pero la masa no. Los ciudadanos de a pie, en general no se pueden dar esos lujos. No tienen espalda económica.

Entonces es el Gobierno que se enfrenta a un dilema profundo: ¿A quién salva? ¿A los ciudadanos o a los dueños del dinero? ¿Como se instrumenta un salvataje rápido y profundo? ¿Cómo se para el hambre?

Las estructuras del capitalismo crujen. La máquina se detuvo y no hay quién la mueva. Están sentados en su casa esperando que el milagro de panes multiplicados por el Gobierno se produzca. El tema es cómo.

Textos: Bett G.C.

Foto: La web

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Tu casa, tu mundo

Tu casa es hoy todo tu mundo. Un territorio seguro, un lugar  donde sentirse a salvo.

No desdeñes el encierro. Te permite saber quién eres, quizás hay más cosas para hacer y ser de las que te imaginas, porque el mundo ya cambió, tus esquemas de vida debe cambiar, adaptarte. No quieras lo que de momento no va a suceder.

¿Porqué te sientes encerrado? ¿Porque no sales a la calle? ¿Y si te dijera crudamente que la muerte te espera fuera de tu umbral tomarías más consciencia?

Pues es así: sal y encuentrala. Se te pega como un asesino silencioso a la piel, a tus mucosas y te invade. Y un día te ahoga.

Lamento decirlo así. Suena duro. Pero es la realidad en la que vivimos, el día a día de este nuevo mundo amenazado por el ataque de lo invisible que mata a nuestros humanos.

Es irreal la realidad. Tan real

Textos: Bett G.C.

Fotos: Google

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En cuarentena

Curiosamente y debido al virus casi todos estamos haciendo lo mismo. Estamos en casa. El encierro no es por elección, pero se ha tornado imprescindible para que entre todos intentemos que nuestra sociedad sobreviva a la peste.

Es histórico, es raro, es inusual…pero lo estamos viviendo. Y no tenemos escapatoria. Suelo pensar que las cosas suceden por algo, que nada es porque si, y a esta situación le encuentro varias lecturas, personales, familiares, sociales, mundiales.

Un bumerang que alguien arrojó en algún lugar nos golpea. Estoy convencida de ello. Ahora solo queda sobrevivir, meditar, pensar, descubrir y descubrirse enfrentando a la posibilidad de tragedia, porque la verdad es que la delgada línea del contagio o la salud marca nuestras vidas.

Sé responsable de ti mismo y lo serás con los demás. Piensa que el aleteo de las alas de tu vida indebidamente realizado puede matar a otro, ten consciencia de que tus actos salvan vidas…Y con esto no quiero que pienses que soy exagerada. Sabes que es la cruda realidad.

Vivir y morir. Así están las cosas.

Te espero mañana en este blog. Cuídate.

Textos: Bett G.C.

Virus

Nos está tocando vivir una situación inédita para la humanidad, estamos haciendo historia tristemente. Como en una guerra hay caídos, como en una situación de conflicto nuestras vidas no se viven de la misma manera, hay quienes están encerrados, hay quienes pelean por su vida, y otros muchos cuidándose de no caer.

No sé si es un virus que por casualidad saltó a un humano, no sé si a alguien se le cayó una probeta al piso y aquí estamos, un planeta tierra con países en cuarentena (Si, países enteros), no sé si la tercera guerra mundial es bacteriológica y la estamos viviendo, pero lo que sí sé es que esto comenzó y no sabemos adonde va a parar.

Quizás ya había otros virus letales dando vuelta entre las sociedades: el virus de la intolerancia, el del racismo, el de la violencia de género, pero este es visible, palpable, imposible de mirar hacia el otro lado.

Estamos todos desorientados: como en la guerra no hay formas definidas de actuar, cada uno toma lo básico y decide como seguir adelante, pero en este caso la acción individual no alcanza, es necesario que todos cuidemos de todos…Y la verdad es todo un desafío…Acaso no será que todos tenemos que aprender que nos necesitamos y que si no nos hermanamos va a costar mucho salir de esta?

El enemigo es pequeño. El desafío grande.

Textos: Bett G.C.

Imagen: Google

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Verdadero capitalismo

Como humanos que somos, en general deseamos, luchamos, nos agotamos en tren de gastar la vida en ganar dinero, en acumular objetos o riqueza. Perdemos los segundos, los minutos, la salud o los afectos en tratar de tener u obtener dinero. Papeles con valor que nos permiten tener…tener que?

Tener cosas que no nos acompañan, tener billetes que no nos protegen, tener autos que no nos llevan a la felicidad. Ese afán de acumular valores no nos permite acumular los otros valores, los que de verdad cuentan.

¿A que si tuvieras que hacer una lista no podrías llenarla con personas que se preocuparan realmente en acumular amor?

Tú mismo…¿acaso tú mismo te esfuerzas en obtenerlo con el mismo afán con que luchas por el dinero?

Capitalistas de amor, banqueros de sonrisas, millonarios de abrazos, suena a extraño y delirante, pero créeme que cuando empiezas a analizar tu vida esa es la riqueza que de verdad te hace feliz.

Textos: Bett G.C.

 

 

Liberación

El equilibrio depende de tí y de nadie más. No le eches la culpa de todo lo que la vida no te da a nadie más, no pongas tu destino en manos de las otras personas, por que lo que vas a conseguir será que los fracasos de los otros sean tuyos.

Cada uno es un ser armoniosamente preparado para interactuar con los otros, pero eso no significa rendirse, no significa poner la vida en términos de entregarse a lo que venga, la vida es una experiencia personal en primer lugar, y comunitaria cuando comprendemos que vivimos en manada.

Las cosas han cambiado de nombre pero lo básico aún sigue en pie. Somos energía de vida, somos universo y somos unicidad, somos magia y polvo cósmico. Somos tantas cosas que es triste ver cuando alguien se rinde y deja que la vida pase indolentemente.

Inténtalo todo, vive todo. Solo hay una oportunidad de intentarlo. Una vida.

Textos: Bett G.C.

Fotos: Cartier Bresson

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Sin fin

Hoy no termina nada, porque al día le sucederá la noche, porque el sol volverá a salir.  Termina un año…que es un año? Una medida de tiempo, una forma de establecer orden en el mundo en que vivimos…

Termina un año, una sección de vida estipulada por términos humanos, pero para el universo nada acaba, todo continua su sinfin de movimientos, secuencias, sucesos, y pienso que si no tomáramos estos parámetros, la vida sería la rutina de sobrevivir un día más en este tránsito que dura nuestra existencia.

Un fin de año es hasta un hecho psicológico, porque establecemos un principio y un fin, una fiesta, un período, una etapa. Nos compartimentamos para organizarnos y hasta para disfrutar o terminar historias, porque es en noche como estas donde suceden hechos o hitos en las vidas de las personas.

Termina 2019, otro año más en el que pude volver periódicamente a este blog a escribir para mí, para ustedes, donde hemos compartido palabras e imágenes, por eso les agradezco su persistencia en querer leer a esta escritora.

Deseo que tengan una buena velada, y que empiecen con buen pie y augurio de felicidad el nuevo período.

Y si Dios quiere, hasta mañana.

 

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