Infinitas Navidades

Existen infinitas navidades. Cada uno tiene la que le tocó. La feliz, la solitaria, la del rico que tiene en su mesa manjares exquisitos, la del pobre que pone lo que puede y se regocija recordando mejores navidades pasadas.

A algunos le toca pasar la navidad en una cama de hospital, a otros sentados en un campo mirando las estrellas, existen tantas navidades  como seres humanos,  como un prisma de cristal que siempre crea múltiples reflejos.

No importa si levantas la copa, el vaso de plástico o la botella. Ni siquiera si vistes de fiesta o apenas unos jeans gastados, importa la celebración, la reunión con los otros o mínimamente contigo mismo.

Agradece el momento, agradece tu regalo: el de estar presente, el de estar vivo.

Textos: Bett Gonzalez Casasola

Foto:Pixabay

navidad

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Fin y principio

En estos dias de fin del año uno suele recalcular muchas cuestiones, muchas decisiones, nuevos caminos a tomar. Nada es para siempre, ni siquiera nosotros somos eternos, solo sombras que pasan por esta vida infinita.
Importa poder seguir caminando, apartar la tristeza y entender que es necesario mutar, dejar el capullo y volver a ser.
Para todos los que están en el cambio, para los que estas épocas les marcan un fin y principio, para los que saben que tienen que dar un giro a sus vidas les dejo una bella bendición irlandesa:

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Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople a tus espaldas,
Que el sol brille cálido sobre tu rostro,
Que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos…
y hasta tanto volvamos a encontrarnos,
Dios te guarde en la palma de su mano.

Para una amiga

A veces la vida actúa así, nos cambia todas las cartas, todos los dibujos en ellas conocidos. Todas las reglas. Nos sorprende planteándonos otro juego. Y otros jugadores.

reloj

Otras veces esta movida nos provoca interés, activa nuestro deseo de jugar un juego diferente, pero a veces no hay ganas de barajar y dar de nuevo, no hallamos pasión en comenzar una nueva mano. Y el juego está ahí, esperando que arranquemos, sin apuro, sabiendo que indefectiblemente habremos de jugarlo. Respira profundo, toma coraje y redobla la apuesta. Porque puede ser tu mano de suerte. A jugar amiga, a jugar que la vida está servida.

TEXTO: Bett G.C.

Imagen: Pixabay

Eteréa suavidad de tarde de verano

El sol se derrama por la ventana, y la mùsica acompaña a los pensamientos. Un aire càlido mece la cortina, y la vista se pierde en los infinitos verdes de los àrboles que me regalan dia a dia su danza incesante en el viento.

 

butterfly

 

El verano en ciernes se hace notar en los animales que hacen sus conversaciones tan en paz, viviendo en sus universos, todos juntos y todos en sus historias, como nosotros, humanos que coincidimos, compartimos y vivimos una vida de infinitas aristas, engranajes de un mecanismo universal de precisión que articula y sincroniza seres tan disìmiles como diferentes, para que el reloj de las vidas y existencias siga marcando las horas a cuartos, medias y en punto.

Textos: Bett G.C.

Fotos: Pixabay

La misión

Todos tenemos una misiòn. Algunos la descubren ràpidamente, otros pasan la vida sin darse cuenta que la tenìan, otros la buscan con ansias y no la perciben y otros recorren un largo camino hasta que logran saberlo.

Todos los casos son vàlidos, porque de una u otra forma se està en el camino del conocimiento, solo que cada uno en su propio estadio.
Pero tener en claro la misiòn convengamos es fantàstico. Saber acerca de nuestro propòsito es como recorrer una ruta con la mejor visiòn, pudiendo observar los detalles de la travesìa.
Somos misioneros de la vida, y ello no supone una carga en si, es lo que conjugado con el resto da sentido a nuestra existencia

Texto: Bett G.C.

Fotos: Pixabay

mision

Cuando suba la marea

Vida, hada caprichosa

que tejes con hilos de colores,

me llevas donde tus vientos juguetones,

me arrojas en tus costas, aún cuando me

invadan los temores..

Como el mar, que acompasado

va y viene con un ritmo planeado,

empujas mi barca, a destinos inciertos

que luego poco a poco, vas mostrando,

como si fuera un juego sutil el de

navegar asi, probando.

A veces te temo: lo reconozco,

sobre todo cuando encallo, cuando quedo

a merced de la playa solitaria,

donde no hay abrigo ni consuelo.

solo silencio, y la ola que acompaña.

No te reclamo: te dejo hacer

confió en la marea salvadora,

que me devolverá otra vez a la corriente,

para seguir buscando ese horizonte.

Utopía?

Textos: Bett G.C.

Fotos: Pixbay

marea

El cristal roto

Tu juventud tan radiante

se vio quebrada como un vidrio,

astillado

tu transparencia se enturbió con el

dolor del sufrimiento y el quebranto.

Tu mirada empañada por la pena

del que no entiende ni el porqué

ni el hasta cuando,

tu lágrima perdida en los mares

de la distancia, de la ausencia,

el desarraigo.

No habrá más penas, un dia es el final

y se terminan,

no habrá pesares, no habrá fatigas

solo esperanza,

no puedo ofrecerte más que una fe ciega

de creer sin más en el mañana.

Texto: Bett G.Casasola

Imagen: Antonio Rambla Fotógrafo

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